El peligro de entender demasiado rápido.

Entender rápido no siempre es escuchar bien. A veces es solo la forma más eficaz de saltarse el detalle que en verdad importaba.
Alguien nos cuenta una situación difícil y sentimos que entendemos de inmediato: "ya sé lo que te pasa", pensamos, casi antes de que termine de hablar. Esa sensación de comprensión instantánea nos tranquiliza a nosotros mismos, como si captar rápido fuera siempre señal de estar escuchando bien al otro.
Y sin embargo, ahí está el problema: comprender demasiado rápido casi siempre significa que nos saltamos el detalle exacto que sostenía todo el relato, ese elemento puntual que no encajaba del todo con lo que ya creíamos saber de antemano, y que por eso mismo pasó completamente desapercibido para nosotros.
El psicoanálisis no confía en la comprensión inmediata. Sospecha de ella. Porque entender enseguida suele ser la forma más eficaz de encubrir justamente aquello que, si lo hubiéramos escuchado con más cuidado y paciencia, habría cambiado por completo lo que creíamos entender.
Lectura
Lacan, J. (2012). El Seminario de Jacques Lacan. Libro 19: ...o peor, 1971-1972 (G. Arenas, trad.; J.-A. Miller, ed.). Paidós. (Obra original publicada en 2011)




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