

El otro que no esperabas.
El otro no espera tu invitación. Ya está dentro, ya te incumbe, ya eres responsable antes de haber decidido serlo. Creemos que somos los dueños de nuestra atención. Decidimos a quién miramos, a quién escuchamos, de quién nos preocupamos y a qué distancia lo mantenemos. El otro entra en nuestra vida cuando lo invitamos, ocupa el espacio que le asignamos y se retira cuando lo pedimos. Así funciona la conciencia moderna: soberana, ordenada, capaz de regular sus afectos como quie

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hace 2 días2 min de lectura
