

El que no vuelve a casa.
Ulises vuelve siempre. Abraham, nunca. Solo uno de los dos encontró realmente al otro. Todos partimos creyendo que el regreso es posible. Guardamos la llave, memorizamos la dirección, llevamos dentro un mapa de lo que somos y de dónde venimos. Llamamos a eso apertura: salir al mundo, rozar lo desconocido, cruzar fronteras. Pero la apertura que imaginamos siempre tiene forma de ida y vuelta. Ulises es nuestro modelo secreto: cruza mares, enfrenta cíclopes, resiste sirenas, por

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hace 2 días2 min de lectura
