Cuando llegar a la meta no alcanza.
Actualizado: 29 sept

Cumpliste la lista entera y algo sigue vacío. No fallaste: descubriste que el deseo no se sacia con logros.
Hay una promesa que casi nadie cuestiona: cuando consigas lo que buscas, estarás completo. Así que acumulamos títulos, viajes, seguidores, relaciones. Y cada logro trae su pequeña fiesta, seguida de un silencio extraño, como el de una casa recién amueblada donde todavía se escucha el eco.
Pero la promesa falla por diseño: ninguna experiencia coincide del todo con lo que esperábamos de ella. Por eso la sensación de que algo falta no desaparece con el éxito; a veces se vuelve más nítida. No es un defecto de carácter ni ingratitud. Es la marca de que seguimos deseando algo que todavía no sabemos nombrar.
Una cultura que vende soluciones para cada vacío tiende a leer el anhelo como una alarma que hay que apagar. Pero silenciarlo tiene un costo: perdemos la pista de lo que realmente necesitamos. La clínica psicoanalítica no rellena esa falta; la hace hablar, porque en lo que no se deja llenar está la huella de un deseo propio.





Comentarios