- Psicotepec

- 20 jul 2025
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Analistas de niños: conquistadores de lo imposible, inventores de técnicas, exploradores de fronteras móviles.

Frontera móvil: La clínica de niños como vanguardia.
Los analistas de niños viven en territorio inexplorado. Cada sesión exige "invenciones técnicas e instrumentales" que transforman los dispositivos de supervisión en "la frontera móvil de la conquista psicoanalítica", según observó Lacan en 1949. Mientras otros colegas aplican protocolos establecidos, quienes trabajan con niños navegan en aguas desconocidas donde las certezas teóricas naufragan ante un niño que juega en silencio o dibuja compulsivamente (Peusner, 2006, p. 13).
La paradoja desconcertante es que quienes parecen trabajar con los casos "más simples" enfrentan los desafíos teóricos más complejos. Un adulto llega, se sienta, asocia libremente. Un niño llega acompañado, trae la familia completa como síntoma, habla poco, juega mucho, y pone en cuestión cada concepto psicoanalítico clásico. ¿Cómo aplicar la asociación libre a quien prefiere construir torres? ¿Cómo interpretar sin palabras? ¿Cómo manejar la transferencia cuando participan múltiples actores?
Peusner (2006) subraya que esta práctica "requiere de flexibilidad técnica" porque "se le solicitan sin cesar invenciones técnicas e instrumentales" al analista. La frontera es móvil porque cada niño obliga a redefinir los límites de lo posible en psicoanálisis. No se trata de aplicar técnicas sino de inventarlas sobre la marcha. El analista de niños funciona como explorador de un territorio que se expande con cada paso, donde cada caso abre nuevas preguntas más que confirmar respuestas establecidas.
Esta posición de vanguardia explica por qué tantos analistas abandonan la clínica con niños justo cuando dominan sus particularidades. La frontera móvil exige una disponibilidad permanente para la sorpresa, una tolerancia al no-saber que no todos están dispuestos a sostener. Trabajar en la frontera significa aceptar que lo que sabemos hoy puede resultar insuficiente mañana, que cada niño renueva el desafío de reinventar el psicoanálisis.
La experiencia analítica nos enseña que las fronteras móviles no amenazan la consistencia teórica sino que la renuevan. Los analistas de niños no diluyen el psicoanálisis: lo expanden hacia territorios que el trabajo con adultos no puede alcanzar. En esa frontera se juega el futuro de la disciplina.
Referencias
Peusner, P. (2006). Fundamentos de la clínica psicoanalítica lacaniana con niños: De la interpretación a la transferencia. Letra Viva.


