El odio al disfrute ajeno.
- Psicotepec

- 9 feb
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El racista no odia al otro. Odia su manera de disfrutar. La diferencia en el goce se vive como robo fundamental.

El odio al disfrute ajeno.
El vecino no molesta por quién es sino por cómo vive. Su comida huele fuerte, su música suena demasiado alto, su forma de hablar raspa el oído. El racista no odia la presencia del otro sino su manera particular de disfrutar la vida. Esa diferencia en el goce se siente como invasión, como si el otro estuviera tomando algo que no le corresponde.
El segregacionista percibe en el otro un placer que a él le fue negado. La música del vecino no solo interrumpe el silencio: confirma que alguien está disfrutando de una manera que él nunca podrá. Esta percepción genera una indignación moral profunda. El otro no solo es diferente: está robando un goce que debería ser propio.
El trabajo clínico muestra que el racismo vive en la relación con el placer del otro, no solo en construcciones sociales abstractas.
Lecturas:
Black, J. (2023). The Psychosis of Race: Psychology and the Other. Routledge.




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