Lo que duele sin culpables.
- Psicotepec

- 20 jul 2025
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Hay dolor sin culpables: el sufrimiento objetivo que emerge de la estructura misma del existir familiar.

Sufrimiento objetivo: Lo que duele sin culpables.
Hay un dolor que no pertenece a nadie pero afecta a todos. Los padres llegan a la consulta buscando culpables para el malestar de su hijo: ellos mismos, la escuela, la sociedad, la genética. Sin embargo, Peusner introduce una categoría perturbadora: el "sufrimiento objetivo", esa zona de malestar que emerge no de errores individuales sino de la estructura misma del lazo familiar. Lo imposible de educar, la inconsistencia del saber, el hiato irreductible entre lo esperado y lo obtenido en un hijo (Peusner, 2006, p. 147).
La paradoja desconcertante es que este sufrimiento se intensifica precisamente cuando los padres "hacen todo bien". Educan con amor, consultan especialistas, siguen protocolos, y sin embargo algo insiste en no funcionar. Como si existiera una zona de lo real que se resiste a toda buena voluntad pedagógica. El sufrimiento objetivo no admite responsables porque precede a cualquier decisión particular: es el precio de estructura que paga toda familia por existir como tal.
Peusner (2006) identifica tres manifestaciones fundamentales de esta dimensión objetiva: lo imposible de educar que se presenta cuando los padres verifican que sus mejores esfuerzos no alcanzan; la inconsistencia del saber que emerge cuando se transforma lo imposible estructural en impotencia personal; y el sufrimiento narcisista que surge de la diferencia irreductible entre la fantasía del hijo esperado y la realidad del hijo obtenido. Estos tres elementos configuran un núcleo de malestar que excede cualquier intervención particular.
Este concepto original permite distinguir entre el sufrimiento neurótico —que busca culpables y responsables— y el sufrimiento objetivo que simplemente se presenta como condición de la existencia familiar. No se trata de resignación sino de ubicación precisa: hay zonas del malestar humano que no responden a la lógica de la reparación porque no son fallas sino estructura. El reconocimiento de esta dimensión objetiva libera a las familias de la búsqueda obsesiva de culpables y permite enfocar el trabajo en lo que sí puede modificarse.
La experiencia analítica nos enseña que gran parte del alivio proviene no de resolver el sufrimiento objetivo sino de nombrarlo correctamente. Cuando los padres pueden distinguir entre lo que les compete y lo que pertenece a la estructura, paradójicamente recuperan su capacidad de intervención en los aspectos efectivamente modificables del lazo familiar.
Referencias
Peusner, P. (2006). Fundamentos de la clínica psicoanalítica lacaniana con niños: De la interpretación a la transferencia. Letra Viva.




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