Limpieza imposible.
- Psicotepec

- hace 4 días
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Cada deportación intenta expulsar partes propias intolerables. El extranjero que odias habita dentro. La pureza es fantasía.

Limpieza imposible.
La pureza étnica es una fantasía de descontaminación psíquica. Expulsar al extranjero promete recuperar una integridad original que nunca existió: el sujeto busca afuera la limpieza que no encuentra adentro. Cada deportación es un intento fallido de expulsar partes propias intolerables. El muro fronterizo se vuelve un síntoma arquitectónico de las murallas internas que resguardan a un yo fragmentado.
El proyecto de purificación racial fracasa estructuralmente porque el “contaminante” habita dentro. Proyectamos en el otro precisamente aquello que no toleramos como propio: dependencia, vulnerabilidad, necesidad. Expulsar al recipiente no elimina el contenido; solo obliga a buscar un nuevo contenedor. La limpieza étnica produce más suciedad psíquica porque cada expulsión confirma que algo terrible requiere ser expulsado. El ciclo se perpetúa: a mayor búsqueda de pureza, mayor hallazgo de impureza.
La clínica actual recibe sujetos exhaustos de intentar limpiar lo que no puede limpiarse. El analista ofrece un espacio donde la contaminación temida puede ser nombrada como propia. Integrar lo impuro resulta, paradójicamente, más higiénico que la purificación perpetua.
Referencias Davids, M. F. (2021). Ethnic purity, otherness and anxiety: The model of internal racism. En K. White & I. Klingenberg (Eds.), Migration and intercultural psychoanalysis: Unconscious forces and clinical issues (pp. 11–29). Routledge.




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