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Cuando el analista también es impotente.

El analista omnipotente confirma la fantasía. El analista limitado ofrece algo real: encuentro entre humanos.



Cuando el analista también es impotente.


El paciente llega buscando alguien que pueda con todo lo que él no puede. Necesita creer en un objeto omnipotente que resuelva, contenga, salve. Descubrir que el analista también tiene límites puede experimentarse como traición, como repetición del desamparo original.


La desilusión es inevitable y necesaria. Un analista que mantiene la ilusión de omnipotencia confirma la fantasía de que alguien debería poder con todo. Cuando acepta sus límites, ofrece algo más valioso: la posibilidad de que dos seres limitados construyan algo juntos.


El trabajo clínico con la impotencia compartida es delicado. No se trata de confesar debilidades ni de frustrar sádicamente. Es permitir que el paciente descubra que la ayuda real no viene de un salvador todopoderoso sino de un encuentro entre dos vulnerabilidades que se reconocen.


Psicoterapia
45min
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