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Acompañantes terapéuticos (2)

Nuevos usos de las drogas.

Introducción

El presente documento constituye una herramienta de formación y reflexión destinada a profesionales y técnicos que desempeñan funciones de acompañamiento terapéutico con personas en proceso de recuperación de adicciones. Su objetivo es promover el pensamiento crítico sobre la práctica cotidiana, articulando aportes teóricos del psicoanálisis contemporáneo con las exigencias concretas del trabajo de campo.


El capítulo de Fabián Naparstek aborda una cuestión fundamental: el uso de drogas ha cambiado históricamente, y las coordenadas culturales de nuestra época producen formas de consumo radicalmente distintas a las del pasado. Comprender estas transformaciones resulta esencial para quienes trabajan en el campo de las adicciones, ya que las estrategias de intervención deben adaptarse a las características específicas del consumo contemporáneo.

Los diez puntos que se desarrollan a continuación no pretenden establecer protocolos rígidos ni respuestas definitivas. Por el contrario, buscan funcionar como disparadores para la discusión grupal y la supervisión, facilitando la elaboración colectiva del saber que se produce en la experiencia clínica. Cada punto presenta una idea central derivada de la lectura del texto fuente, seguida de preguntas orientadoras para el intercambio.

El acompañamiento terapéutico ocupa un lugar estratégico en el dispositivo de tratamiento de las adicciones. La proximidad con lo cotidiano, la continuidad del vínculo y la presencia sostenida en momentos críticos hacen de esta función un espacio privilegiado tanto para la observación clínica como para intervenciones de alto impacto. Estas reflexiones aspiran a jerarquizar ese saber que se construye en la práctica, promoviendo su articulación con marcos conceptuales que permitan pensarlo y transmitirlo.

1. Tres épocas del consumo

El uso de drogas existió siempre, pero la adicción como problema es relativamente reciente. Se pueden distinguir tres períodos históricos: uno donde las drogas no eran consideradas patología, otro (la época de Freud) donde el consumo era una respuesta más entre otras al malestar en la cultura, y el actual, donde existe una "toxicomanía generalizada" como respuesta única y globalizada.

Esto significa que las personas que acompañamos hoy consumen en un contexto cultural muy distinto al de generaciones anteriores. No es lo mismo el "alcohólico romántico" que bebía para olvidar penas de amor, rodeado de amigos en un bar, que el consumidor actual que busca un goce solitario e inmediato. Las estrategias que funcionaban antes pueden no funcionar ahora porque el sentido mismo del consumo ha cambiado.

Preguntas para discutir:


  • ¿Notamos diferencias entre las personas mayores y los jóvenes en cuanto a cómo se relacionan con las sustancias?

  • ¿Las personas que acompañamos consumen en grupo o en soledad?

  • ¿Qué lugar ocupan los vínculos en su historia de consumo?

Cita: "En el tiempo de Freud, la toxicomanía era un síntoma aislado entre otros. Freud presenta las cosas como un menú de opciones donde se pueden encontrar soluciones a la carta." [Naparstek, 2011, p. 45]

Síntesis: Antes el consumo era una opción entre muchas para lidiar con el malestar. Hoy es la respuesta única y globalizada. Cambió la época, tiene que cambiar la clínica.

2. La fiesta totémica y la fiesta actual

Freud describió la "fiesta totémica" como un momento de exceso permitido pero limitado, donde se rompían las reglas pero dentro de un marco colectivo que generaba culpa compartida y renovaba el lazo social. La fiesta actual es diferente: no hay límite temporal, no hay culpa colectiva, y en lugar de renovar el lazo social, deja a cada uno más solo que antes.


Las fiestas electrónicas, las previas interminables, el consumo de fin de semana que se extiende, muestran esta lógica. El exceso ya no tiene marco que lo contenga. Como acompañantes, podemos observar cómo las personas pasan de la fiesta al aislamiento, cómo el consumo grupal va derivando en consumo solitario, cómo la promesa de conexión termina en desconexión.


Preguntas para discutir:

  • ¿Qué lugar ocupa la fiesta o el consumo grupal en la historia de las personas que acompañamos?

  • ¿Hemos observado el pasaje del consumo social al consumo solitario?

  • ¿Las personas sienten culpa por su consumo o eso ya no opera?

Cita: "La fiesta totémica tenía dos características principales: un exceso limitado pero obligatorio. El exceso implica que lo prohibido en tiempos normales está permitido en tiempo de fiesta." [Naparstek, 2011, p. 41-42]

Síntesis: La fiesta antigua limitaba el exceso y renovaba el lazo. La fiesta actual no tiene límite y deja más solo. El consumo pasó de ritual colectivo a circuito individual.

3. El objeto a en el cenit

Vivimos en una época donde el objeto de satisfacción (lo que Lacan llama "objeto a") ha subido al cenit de la civilización. Esto significa que los ideales, el Nombre del Padre, las referencias simbólicas que antes organizaban la vida, han perdido fuerza frente al empuje al consumo inmediato. Ya no se trata de renunciar a algo para obtener otra cosa; se trata de tenerlo todo, ahora.

Para quienes acompañamos adictos, esto se traduce en una dificultad enorme para sostener cualquier cosa que implique espera, postergación o renuncia. La lógica del "lo quiero ya" atraviesa todo. Los ideales que antes podían sostener una recuperación (la familia, el trabajo, la salud) han perdido peso frente a la inmediatez del objeto. No es que las personas sean más débiles; es que la cultura empuja en otra dirección.

Preguntas para discutir:

  • ¿Qué ideales o valores sostienen (o no) a las personas que acompañamos?

  • ¿Cómo manejamos la dificultad para tolerar la espera o la frustración?

  • ¿Hay algo que funcione como referencia organizadora en la vida de estas personas?

Cita: "Miller afirma que la dictadura del objeto a hace volar los matrimonios, romper las familias y cambiar los cuerpos (cirugía, dieta, anorexia, etc.)." [Naparstek, 2011, p. 44]

Síntesis: El objeto de consumo destronó a los ideales. Ya no hay renuncia que valga. La cultura empuja a tenerlo todo ya, y la clínica debe lidiar con eso.

4. Consumidores o deprimidos

En la época actual, la división no es entre sanos y enfermos, sino entre consumidores y deprimidos. Quien puede gozar según las reglas del mercado, consume; quien no puede, se deprime. La depresión aparece como el reverso del mandato de goce: es lo que le pasa a quien no logra cumplir con la exigencia de disfrutar.

Esto explica algo que vemos frecuentemente: personas que oscilan entre el consumo compulsivo y estados depresivos profundos. No son dos patologías separadas sino dos caras de la misma moneda. Cuando la sustancia deja de funcionar, aparece la depresión. Cuando la depresión se vuelve insoportable, se vuelve a la sustancia. Como acompañantes, necesitamos entender esta oscilación sin tratarla como dos problemas distintos.

Preguntas para discutir:

  • ¿Observamos esta oscilación entre consumo y depresión en las personas que acompañamos?

  • ¿Cómo abordamos los momentos depresivos sin que se conviertan en disparadores de recaída?

  • ¿La abstinencia a veces produce estados depresivos? ¿Cómo los manejamos?

Cita: "Las cosas se dividen entre consumidores y deprimidos. Es decir, aquellos que no pueden disfrutar según las reglas del mercado, se deprimen." [Naparstek, 2011, p. 46]

Síntesis: O consumidor o deprimido: esas son las opciones que ofrece la época. La oscilación entre ambos estados no son dos patologías sino una sola lógica.

5. La droga rompe el matrimonio con el falo

La tesis central de Lacan sobre la droga es que permite romper el "matrimonio" entre el cuerpo y el falo. Esto suena técnico, pero significa algo muy concreto: la droga permite acceder a un goce que no pasa por la sexualidad, por el encuentro con otro, por todo lo complicado que implica el deseo. Es un atajo que evita el lío de lo sexual.

En la práctica clínica esto se observa claramente: muchas personas adictas tienen una relación muy problemática con la sexualidad. Algunos perdieron interés, otros tienen disfunciones, otros prefieren la masturbación al encuentro. La droga ofrece una satisfacción que no requiere negociar con nadie, que no implica el riesgo del rechazo ni la complejidad del deseo del otro.

Preguntas para discutir:

  • ¿Qué sabemos sobre la vida sexual de las personas que acompañamos?

  • ¿Hemos observado cambios en la sexualidad cuando dejan de consumir?

  • ¿El tema de la sexualidad aparece en las conversaciones o es algo que se evita?

Cita: "La droga es lo que permite romper el matrimonio entre el cuerpo y el pequeño pipí." [Lacan, citado en Naparstek, 2011, p. 47]

Síntesis: La droga ofrece goce sin pasar por el otro, sin el lío del sexo y el deseo. Por eso tantos adictos tienen una relación complicada con la sexualidad.

6. Neurosis y psicosis: funciones opuestas

La droga no cumple la misma función en todas las estructuras psíquicas. En la neurosis, la droga sirve para "romper" con el falo, para acceder a un goce extra que las palabras no permiten. En la psicosis, la droga muchas veces cumple la función opuesta: sirve para "atar", para regular un goce invasivo que desborda al sujeto.

Esto tiene consecuencias prácticas enormes. Un neurótico que deja de consumir puede construir otras formas de satisfacción. Un psicótico que deja de consumir puede desestabilizarse gravemente si la droga estaba cumpliendo una función de regulación. Como acompañantes no diagnosticamos, pero podemos observar qué pasa cuando la persona deja de consumir: ¿se organiza mejor o se desorganiza?

Preguntas para discutir:

  • ¿Hemos observado personas que se desorganizan cuando dejan de consumir?

  • ¿Hay casos donde el consumo controlado parece más estable que la abstinencia total?

  • ¿Cómo comunicamos estas observaciones al equipo tratante?

Cita: "En psicosis, las drogas no tienen una función de ruptura sino de atadura. La clínica de la 'formación de ruptura' es aplicable a la neurosis, pero no a la psicosis." [Naparstek, 2011, p. 53]

Síntesis: En neurosis la droga rompe límites; en psicosis a veces los construye. La abstinencia no es meta universal: para algunos puede ser desestabilizante.

7. Las monomanías

Hay una diferencia clínica importante entre quien consume "de todo" y quien consume una sola sustancia de manera específica y sistemática. Las "monomanías" son consumos limitados a una droga que cumple una función precisa en la economía psíquica del sujeto. A veces ese consumo acotado permite una estabilidad que el abandono total pondría en riesgo.

Esto desafía la idea de que toda adicción debe tratarse igual y que el objetivo siempre es la abstinencia total. Hay casos donde un consumo limitado y controlado permite a la persona funcionar, trabajar, mantener vínculos. No se trata de promover el consumo, sino de entender que para algunas estructuras, la dirección del tratamiento puede no ser eliminar sino acotar y regular.

Preguntas para discutir:

  • ¿Conocemos personas que consumen una sola sustancia de manera muy específica?

  • ¿Hay casos donde el consumo controlado parece cumplir una función estabilizadora?

  • ¿Cómo pensamos la diferencia entre "reducción de daños" y "función estabilizadora"?

Cita: "En estos casos, la dirección del tratamiento no implica necesariamente abandonar el consumo de drogas. El tratamiento se orientó a mantener esa dirección, un consumo limitado que les permitiera mantenerse estabilizados." [Naparstek, 2011, p. 53]

Síntesis: No todo consumo es igual. Algunas monomanías cumplen función estabilizadora. El objetivo clínico no siempre es eliminar sino a veces acotar y regular.

8. Viagra y la sexualidad bajo influencia

El Viagra se ha convertido en droga de fiesta, usada por jóvenes sin disfunción sexual. Esto muestra algo de la época: el intento de tener una sexualidad "sin inconsciente", sin los tropiezos del deseo, sin la disfunción que el lenguaje introduce en el sexo. La promesa es una sexualidad ilimitada, maníaca, que funcione como máquina.

Pero los casos clínicos muestran que la pastilla no resuelve el problema del deseo. Puede haber erección sin deseo, funcionamiento mecánico sin encuentro real. Como acompañantes, podemos observar esta disociación entre el funcionamiento corporal y la dimensión del deseo, del encuentro, del amor. La sexualidad "bajo influencia" puede funcionar mecánicamente pero dejar al sujeto más solo que antes.

Preguntas para discutir:

  • ¿Las personas que acompañamos usan sustancias para facilitar encuentros sexuales?

  • ¿Observamos disociación entre el funcionamiento sexual y el deseo o el vínculo?

  • ¿El tema de la sexualidad aparece en la recuperación o se evita?

Cita: "Viagra es una droga noble, fantástica. En mi opinión es la mejor droga del siglo pasado. Hoy los hombres toman posesión de sus cuerpos." [Rajtman, citada en Naparstek, 2011, p. 54]

Síntesis: La época promete sexualidad sin fallas, sin inconsciente, sin deseo. La pastilla puede dar erección pero no puede dar encuentro. Funcionamiento no es lo mismo que deseo.

9. Soledad globalizada

El consumo contemporáneo produce una paradoja: mientras más globalizado es el goce (todos consumiendo lo mismo, en todas partes), más solos quedan los sujetos. La promesa de conexión (en la fiesta, en las redes, en los encuentros) termina en aislamiento. Las relaciones duraderas se vuelven cada vez más difíciles; el encuentro entre los sexos se altera profundamente.

Como acompañantes, vemos esta soledad de cerca. Personas rodeadas de contactos pero sin vínculos reales, con miles de seguidores pero sin nadie a quien llamar en una crisis, que conocen gente en cada fiesta pero no tienen un amigo. El trabajo de acompañamiento muchas veces es ser el primer vínculo real en mucho tiempo, alguien que está ahí de manera sostenida.

Preguntas para discutir:

  • ¿Qué tan solos están realmente las personas que acompañamos?

  • ¿Tienen vínculos sostenidos o solo contactos esporádicos?

  • ¿Cómo trabajamos la reconstrucción de vínculos en el acompañamiento?

Cita: "Este consumo masivo deja a los sujetos cada vez más solos. De hecho, tanto el goce globalizado como la soledad globalizada están presentes. Las relaciones duraderas y fuertes resultan ser lo más difícil de lograr." [Naparstek, 2011, p. 45]

Síntesis: Goce globalizado produce soledad globalizada. Todos conectados, todos solos. El acompañante a veces es el primer vínculo real en mucho tiempo.

10. El síntoma como palo en la rueda

Hay algo del síntoma que puede funcionar como "palo en la rueda" de esta maquinaria de goce ilimitado. La impotencia, el tropiezo, el fracaso, pueden ser la oportunidad de que el sujeto se detenga y se pregunte algo. El psicoanálisis encuentra su lugar en la cultura ofreciendo un espacio que reconoce los límites mismos de la subjetividad.

Esto es importante para el acompañamiento: a veces el "fracaso" de la droga, el momento donde deja de funcionar, donde el cuerpo dice basta, donde la vida se derrumba, es la oportunidad para que algo distinto pueda empezar. No se trata de celebrar el sufrimiento, sino de reconocer que a veces es en el punto de mayor crisis donde se abre la posibilidad de un cambio genuino.

Preguntas para discutir:

  • ¿Hemos visto casos donde la crisis fue el punto de partida de un cambio real?

  • ¿Cómo acompañamos los momentos de "fracaso" sin moralizarlos ni minimizarlos?

  • ¿Qué lugar tiene el límite del cuerpo en los procesos de recuperación?

Cita: "A menos que el síntoma como real pueda aparecer como un palo en la rueda y mostrar que la impotencia otorga el beneficio de hacer resurgir al sujeto, entonces es allí donde el psicoanálisis encuentra su lugar en la cultura." [Naparstek, 2011, p. 51]

Síntesis: El tropiezo puede ser oportunidad. Cuando la droga deja de funcionar, cuando el cuerpo dice basta, algo puede abrirse. La crisis no es solo destrucción: puede ser comienzo.

Conclusión

Las reflexiones aquí presentadas pretenden contribuir a la formación continua de quienes ejercen la función de acompañamiento terapéutico en el campo de las adicciones. El análisis de los nuevos usos de las drogas propuesto por Naparstek ofrece herramientas conceptuales valiosas para comprender las transformaciones culturales que afectan directamente nuestra práctica clínica.

Comprender que el consumo contemporáneo responde a coordenadas culturales específicas —el empuje al goce ilimitado, la caída de los ideales, la soledad globalizada— permite situar el trabajo de acompañamiento en un contexto más amplio. No se trata simplemente de que las personas "elijan mal" o sean "débiles"; la época misma produce estas formas de sufrimiento.

Es fundamental destacar que el saber teórico no sustituye al saber que se construye en la experiencia clínica compartida. Por ello, se recomienda utilizar este material en espacios de supervisión grupal, donde las ideas puedan ponerse en diálogo con los casos concretos y las dificultades reales que cada equipo enfrenta.

Finalmente, el reconocimiento de que la dirección del tratamiento puede variar según la estructura clínica —que no siempre la abstinencia total es el objetivo, que a veces un consumo limitado cumple función estabilizadora— representa un desafío ético y clínico que requiere reflexión permanente. El acompañamiento terapéutico, con su inserción en lo cotidiano, está en posición privilegiada para observar estas sutilezas y aportar al equipo tratante información valiosa para la toma de decisiones.

Referencias: Naparstek, F. (2011). New uses of drugs. En Y. Goldman Baldwin, K. Malone & T. Svolos (Eds.), Lacan and Addiction: An Anthology (pp. 39-57). Karnac Books.

 
 
 

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