top of page

La paciencia infinita.

La verdadera paciencia renuncia a ver el resultado. No para mí, no para ahora: para otros, para después. Eso es dar de verdad.



La paciencia infinita.


La obra verdadera exige paciencia: no solo esperar sino renunciar a ver el resultado. Actuar para un tiempo que no veré, trabajar para otros que no conoceré, dar sin esperar retorno porque no estaré para recibirlo. Esta paciencia no es resignación; es la estructura misma del sentido.


La impaciencia quiere resultados ahora, quiere ser contemporánea de su triunfo. Pero esa contemporaneidad convierte la obra en cálculo, la generosidad en inversión. La verdadera paciencia acepta no ser contemporánea de lo que engendra. Moisés murió sin entrar a la tierra prometida; su obra lo excedía.


Todos practicamos esta paciencia sin llamarla así: cuando educamos sin saber qué será del otro, cuando plantamos sin esperar la sombra, cuando construimos lo que otros habitarán. La paciencia es la forma temporal de la responsabilidad. No para mí, no para ahora: para otros, para después. Eso es dar de verdad.


Referencias:


Levinas, E. (1974). Humanismo del otro hombre. Siglo XXI

 
 
 

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
bottom of page